Cultura multideportivaRedacción Fanturf

Cultura de la afición más allá del fútbol: baloncesto, hockey, balonmano y voleibol

Los cánticos organizados, pancartas, pegatinas, bufandas, tifos y desplazamientos no pertenecen solo al fútbol. En los clubes polideportivos, una misma identidad puede pasar de una sección a otra; otros pabellones han creado tradiciones independientes.

Cuatro espacios distintos

En el baloncesto europeo, Partizan, Crvena zvezda, Panathinaikos, Olympiacos, Žalgiris y Maccabi son conocidos por los cánticos continuos, las banderas y las coreografías. El techo amplifica las voces y los jugadores responden directamente al público (EuroLeague). La NBA, el deporte universitario y cada liga nacional mantienen tradiciones diferentes.

En el hockey europeo, camisetas, bufandas, canciones y viajes sostienen identidades muy locales. La IIHF reserva sectores tras las porterías para concentrar el apoyo a las selecciones en el Mundial (IIHF).

En balonmano, cercanía, tambores y palmas acompañan un juego rápido. La EHF señala el ruido de Kiel, la cultura femenina de Győr, las coreografías de Veszprém y el encuentro continental de Colonia (EHF). Una coreografía pintada por aficionados tiene otra autoría que un espectáculo de luces del organizador.

En voleibol, las culturas nacionales y de los clubes varían mucho. La CEV documentó a más de 8.500 personas en un partido de Polonia y a unos 1.500 estonios desplazados a Ámsterdam (CEV).

Grupos con nombre, sectores activos, capos, tambores, memoriales, protestas y financiación colectiva cruzan deportes, pero cambian de ritmo y significado. Un archivo multideportivo debe respetar esas diferencias.

Fuentes